Editorial

 ANTE LOS RECORTES… LA LÓGICA DEL DON

  La palabra “recorte” es de las que más están apareciendo últimamente en nuestro vocabulario. Poco a poco nos vamos acostumbrando a “recortar” en todo. Pero, no es suficiente que nos quedemos impasibles ante ello, con espíritu conformista. Ciertamente que algunos recortes, fundamentalmente los dedicados a las personas más vulnerables, son inmorales y nos tenemos que rebelar como sociedad. Pero, junto a ello, es preciso que fomentemos la unidad y el espíritu de imaginación…

 Lo vivido en nuestro pueblo la semana del 16 al 22 de julio, con el campo de trabajo que trajo a unos jóvenes a Villalmanzo para realizar un Campamento urbano, nos puede ayudar a reflexionar. Un grupo de jóvenes, (de ámbito de Iglesia, hay que recordar), que sin ánimo de lucro, dedican una semana de sus vacaciones a promover el desarrollo social en nuestro mundo rural, a organizar un tipo de iniciativas que, desde parámetros económicos, serían hoy inalcanzables para nuestro pueblo. ¿Qué nos quiere decir? Lo que nos recuerda la Doctrina Social de la Iglesia: que hoy, en un mundo en crisis, las iniciativas no pueden ser únicamente promovidas desde el motor del mercado (que busca únicamente la rentabilidad económica), ni desde el motor de la iniciativa estatal (que no puede llegar a todo), sino que hay que insertar en nuestra vida social “la lógica del don”, la lógica de la gratuidad que promueva iniciativas que fomenten y contribuyan al auténtico desarrollo de nuestro mundo. Pero, para ello, se necesita despertar en las personas las capacidades que permitan descubrir la importancia de ciertos valores que hoy no están de moda: la gratuidad, la generosidad, el trabajo por los demás, lo comunitario…

 La presencia del grupo Mainel en nuestro pueblo ha sido todo un testimonio de fe: por su trabajo desinteresado, por su saber estar, por su ejemplo, por su juventud alternativa… La Iglesia contribuye al desarrollo de nuestro mundo desde iniciativas como esta, sin ánimo de lucro, que buscan la promoción de las personas. En un mundo donde todo se valora desde parámetros económicos, ellos nos han redescubierto lo que ya sabíamos y, antes, hacíamos: que si queremos tener y hacer cosas en nuestro pueblo, la lógica del don y de la gratuidad es una alternativa seria y segura ante los temidos recortes.

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