NO APAGUES LA LUZ AL MINERO
Ni el sol de julio con el fresquito al caer la tarde, ni las tranquilas playas de Calpe le calman al abuelo. Está muy intranquilo, con angustia y tensión. Previendo los fuertes calores de julio, se acogió a una oferta de sol y playa en las costas levantinas y allí desconectó con casi todo para sumergirse en el ambiente de ocio y del disfrute despreocupado del paisaje y el mar. Y la verdad es que le sentó bien. Con siete días de descanso, unas lecturas relajantes y el remojón antes de ponerse el sol, es suficiente para recobrar el tono de la joie de vivre. Así llegó antes de que junio acabase. Buenas son estas alegrías, pero que sean cortas y mantengan vivas la esperanza de repetir, porque las largas resultan pesadas, y las eternas nos producen temor y paz…Hasta aquí, todo muy bien; pero la rutina y las sorpresas producen tensión y angustias. El verano lleva estos condimentos y con ellos hay que preparar el guiso. Y ¡vaya que si hay, bien lo sabéis! Madrid revuelto todos los días… ¡y con justicia! Ya no lo aglutinan todo los del 15M , hay más variedad, cada uno se manifiesta a su aire, y esto se parece a un mareo en tiempos de rebajas (convencer a la gente que aún podemos ser ricos a bajo precio ¡Que remedio para todos!). No te desanimes, colega, que esto es un aviso y el precalentamiento para el Otoño: ¡el 19 no faltes! -Pues así será.
Para calentamiento, ¡La Marcha Negra! Algo sabemos del oficio de la minería; mi primera curiosidad la recibí en la escuela de D. Lucio, en el libro de lecturas “El libro de las cosas”, creo que así se llamaba; venía ilustrado con el dibujo de una mina y el trabajo de los mineros. Luego fue un viaje a Somorrostro desde Arceniega, en el verano del 47; el objetivo era la playa y el complemento, las minas ya decadentes –nos dijeron- y los Altos Hornos en plena actividad. Mi curiosidad y estudio me llevó a las minas romanas (Las Médulas -León), al estudio del trabajo minero del oro en Potosí (Bolivia), y a la visita a las minas de mercurio de Almadén (tres km. en galería, y varias horas en las instalaciones, en el Museo y el hospital de mineros de aquellos tiempos (s.XVIII 1750-1800). Después de esto, creo comprender algo de ello: trabajo esclavo, de condenados a muerte o a penas de minas y galeras, una cárcel sin salida. ¿Para qué contaros la tradición de marginación y régimen carcelario que arrastra este colectivo estos hombres? ¿y los de ahora? ¿Por qué extrañarse del levantamiento ante el recorte del 63% de las subvenciones para el Carbón? Han recobrado su dignidad de ciudadanostrabajadores; se han rebelado con el coraje que les da el ver anunciada la muerte con la perspectiva de que sea su final-final. La recepción en Madrid, la conocéis por la prensa y TV, digna de esta hazaña y la manifestación de los muchísimos Indignadosque estallan su angustia por sus calles. ¡Coraje y Dignidad! ¡No somos Esclavos, somos Ciudadanos!
El Golilla