| A veces desconocemos los grandes hijos de nuestro pueblo… Iniciamos una serie de artículos para dar a conocer uno de los grandes cascajuelos que bien merecería algún recuerdo físico en nuestro pueblo. Agradecemos la colaboración de su hija Mª Luisa Echevarría Martínez (Aldonza-Folk) |
PEDRO ECHEVARRÍA BRAVO
Músico con mayúsculas, este cascajuelo de nacimiento dedica su vida a la dirección bandística y a la investigación del folclore de varias regiones de España, siendo merecedor de incontables premios y distinciones. Pedro Echevarría Bravo, nació en Villalmanzo el 12 de junio de 1905. Era hijo de Pedro Echevarría, natural de Monasterio de Rodilla, y de Severina Bravo, natural de Lerma. Desconocemos las razones por las que vinieron a parar a este pueblo, donde tuvieron tres hijos. Parece que eran familia económicamente bien, además de un cierto nivel cultural. Aunque se establecieron en este lugar, parece que fue una relación muy efímera y que los lazos estaban más en Lerma, Burgos, incluso Soria donde tenían algunos familiares…

Desde el primer momento sintió la “llamada de la música” ya que, a los diez años, inició sus estudios musicales de solfeo y piano. Al llegar la adolescencia, sus padres lo enviaron al convento de los Padres Franciscanos en Aránzazu. Allí se convirtió en “Fray Pedro”. En el ambiente de los frailes, pudo continuar con sus estudios de solfeo y de piano y armonía, bajo la tutela del P. José María Arregui (director de la Escolanía) y el P. Natividad Garmendia. También compaginó su empeño musical con el estudio de “Humanidades” y de “Filosofía y Letras”. A los 16 años, Fray Pedro estrenó su primera composición en la Schola Cantorum de Aránzazu, un 15 de junio de 1924. Se trataba de una “Salve Regina” a cuatro voces mixtas, composición que consta de seis hojas de pentagrama. A esa composición siguieron muchas más en este periodo. Pasados los años, y cuando iba a cantar misa, decidió abandonar el convento y pronto comenzó su andadura musical en solitario.
Tras su servicio militar en Oviedo (lógicamente en la banda militar), en 1928 fue nombrado director de la Banda de Música de Ateca (Zaragoza), y en 1929 la Banda Municipal de Daroca (Zaragoza) simultaneando dicho cargo con el de organista de su Colegiata. En 1932 obtiene el nombramiento de Director de la Banda de Música de San Martín del Rey Aurelio (Asturias). Su labor al frente de esta nueva agrupación merece los mayores elogios de la prensa asturiana. Durante su estancia en Asturias cultiva la amistad de Cipriano Pedrosa Solares, director de la Banda de Música de Langreo, así como de Aurelio Escandón, González del Valle o Menéndez Pidal, entre otros.
El día 5 de abril de 1935 es nombrado Director de la Banda Municipal de Tomelloso (Ciudad Real), en concurso convocado por la Dirección General de Administración Local. Al frente de esta entidad desarrolla una amplia labor de divulgación artística. Aquí se casa con Laura Martínez Vázquez en el año 1939, de la que tienen dos hijos, María Luisa y Augusto.
Entre los años 1946 y 1949 recibe varios premios por parte del Instituto Español de Musicología, todos ellos por sus investigaciones sobre el folclore manchego. Por medio de conferencias-conciertos da a conocer sus trabajos en Madrid, Zaragoza, y otras capitales, disertando sobre “El canto popular manchego”.
El 2 de enero de 1951, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando le nombra Académico correspondiente, en la Sección de Música, en atención a los servicios prestados a la investigación folclórica manchega y a la musicología española en general. Adquiere de este modo el tratamiento de “Ilustrísimo Señor”. Este mismo año se publica el “Cancionero Musical Popular Manchego” (Madrid, 1951), fruto de un intenso trabajo recorriendo infinidad de veces la “ruta del Quijote”. En esta obra se recogen 300 melodías populares manchegas con sus letras completas, de las 2500 que llegó a recopilar. En Mayo de 1953, el maestro Echevarría toma rumbo a tierras gallegas a hacerse cargo de la Banda Provincial de La Coruña.
En el año 1955 se traslada a Santiago de Compostela para dirigir su Banda de Música.
En los años 1958 y 1959 recibe el Premio Extraordinario de Musicología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
En 1958 y en 1962 la Fundación Juan March le concede una pensión para realizar investigaciones musicales en Francia y Holanda respectivamente. Allí entra en contacto con valiosa documentación que le llevará posteriormente a la creación del “Cancionero de los peregrinos de Santiago”.
Durante los primeros meses del año 1962 recibe varias distinciones en Francia (Cruz de Caballero del Mérito Nacional; Medalla de la Academia de Artes, Ciencias y Letras).
En 1965, deja Galicia para trasladarse a Madrid, dedicándose desde ese momento a la investigación, las conferencias y la publicación de artículos y otros trabajos.
En 1967 ve la luz el “Cancionero de los peregrinos de Santiago” (Madrid, Centro de Estudios Jacobeos, 1967). Desde entonces se dedica a la recopilación y difusión del folclore. Fallece en Madrid el 22 de diciembre de 1990.
Pedro Echevarría fue también un gran compositor. Algunas de sus obras son: “La Suite Manchega”, “Por los Campos de Montiel y Calatrava”, “Una noche en el Maxim´s”, “Pilarín López”, “Miss Sevilla”, “Una Noche en las Moyas”, “La Más Guapina de Asturies”, “Vamos Niños al Sagrario”, “Miserere”, “Tedeum”, etc.