CUENTOS
DEL ABUELO
El penal de Burgos
“El penal de Burgos Esta semana, el abuelo ha
conocido a una persona que pasó 14 años de sus 23 de prisión, en el
Penal de Burgos. Con sus 90 años y su excelente memoria, nos fue
haciendo, un recorrido y
valoración de su larga estancia en las cárceles, especialmente de sus
14 años en el Penal. A tantas cosas y preguntas se iba refiriendo, que
al final, nos ofreció el libro de sus recuerdos. Hoy me encuentro
leyendo su contenido. De mi madre conservo algún recuerdo de sus
visitas al Penal, donde sufría condena uno de sus primos (“Cagancho”).
Tengo conciencia de haberla acompañado alguna vez, y recuerdo que
aquello era algo vergonzante en una época de injusticia callada.
Pero este recuerdo no me sirve de nada para contar algo de
aquellos años. Otros son los que deben poner a la luz su testimonio. Y
es sano que así sea, y se reclame justicia para que las generaciones
levanten el estigma que les ha tenido en un gueto oscuro en la opinión
de sus paisanos. A título individual, poco se puede hacer para
conseguir esa justicia que se os debe, por eso os asociáis y defendéis
el honor de la familia. Tenemos mucho por hacer todavía; ni el
desinterés ni el olvido hacen justicia: se requiere luz y “hambre y sed
de justicia” que nos devuelva la paz que perdimos un mal día, y la
confianza mutua.
Yo quería traer aquí lo positivo de lo que he leído y oído a
este buen hombre. Su nombre es Fernando Marraco, natural de un pequeño
pueblo salmantino y vecino pronto de Alcalá de Henares. Catorce años
seguidos conviviendo con más de 4.000 (un máximo de 8.000) reclusos, da
para hacer mucho, cuando se siente uno empujado por la compasión humana
y la justicia. Y lo hicieron. Mi resumen es muy simple y muy difícil de
lograr: la solidaridad bien organizada y una conciencia clara del
compromiso con la justicia, siempre triunfa.
El diseño del Penal, como es natural, tenía sus fines: “el
Trabajo os hará Libres” se leía en los campos de concentración nazis.
Aquí se suavizó la fórmula: “El Trabajo os redimir{ las Penas”, aunque
la explotación del trabajador “esclavizado” era la misma, y el
exterminio como objetivo, también (“las sacas”). Es necesario saber y
leer para entender y conocer lo que hay detr{s de todo esto. Pero el
grupo dirigente clandestino (profesionales, obreros, campesinos), vio
pronto que dos eran los objetivos más inmediatos: la supervivencia y la
profesionalización del grupo de reclusos, y todo ello contando con las
estructuras de la cárcel, cambiándoles la función.
Había quienes recibían paquetes de comida en las visitas de los
familiares, y quienes no (andaluces, gallegos, murcianos). Para
reforzar el rancho (patatas y verduras, comida y cena), se crean
pequeñas comunas (6/7) donde lo recibido era puesto en común para poder
sobrevivir. Pronto, en los talleres, el maestro y los ayudantes fueron
absorbidos por la competencia de los profesionales internos que
reorientaron sus objetivos hacia la formación profesionalizada.
Cercanos al comité de presos, había maestros, abogados, médicos,
ingenieros, poetas, pintores dispuestos a cumplir esa misión.
Manteniendo la jerarquía y estructura educativa, se las ingeniaron para
suplirles en la docencia y prácticas de taller. Bajo un régimen muy
rígido y el interés de preparar su futuro, la calidad del trabajo y su
formación cultural resultó excelente. El Penal de Burgos se convirtió
en la primera Universidad Popular. Amigos, en cualquier situación,
quedaos con esto: “Unidos y compartiendo, siempre seremos Más”.
El Golilla
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